Escrito en 2013.
Sinopsis:
Actualmente hay once planetas habitados fuera de la Tierra, la mayoría de ellos autosuficientes. Sin embargo, las colonias no están preparadas para afrontar problemas de gran embergadura. Todos los habitantes de Kappa y Dseta, dos de las más antiguas, han perecido por causas desconocidas.
Temiendo que pueda suceder lo mismo en su colonia, los thetanos han pedido ayuda a la Tierra para hallar una explicación a tan traumático suceso. Baran y su tripulación se dirigen hacia la colonia de Theta para iniciar la investigación.
Comentarios:
Esta es la típica historia nacida a partir de un final que no me gustaba. A veces me ocurre que, tras ver una película o leer un libro y no sentirme satisfecho con la manera en que termina, decido hacer una historia semejante con el final que yo hubiera querido.
Así pues, lo primero que tenía claro era el final, como ya pasó cuando escribí «El Supervisor».
Otro punto básico de la génesis de esta historia es la parte filosófica, pues la pregunta que queda implícita en el desarrollo de la teoría del «Colapso» es la del mismo orígen de la vida.
No era una tarea sencilla la de basarme en una universo tan trillado y descrito de tantas formas en innumerables medios. Tengo la sensación (espero que acertada) que supe darle una personalidad distinta a ese universo, que supe hacerlo inequívocamente mío. Tanto es así que, lo que esperaba que fuera una historia única, acabará siendo una serie particularmente larga.
Es una historia de amor y de muerte (ésta última muy presente, de forma casi física). Es la historia de un flechazo, pero también la de asumir lo que quieres hasta las últimas consecuencias.
Tengo que reconocer que la plenitud, la sensación de consecución, que tuve tras escribir el epílogo, pocas veces la he tenido. No porque considere que está mejor hecho o mejor acabado que otros libros, sino porque la idea que pertendo transmitir es una constante de mi vida y de mi pensamiento. Algo que, además, necesitaba contar.
